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¿Qué cojín necesito para mi silla de ruedas?

Si eres un usuario frecuente de silla de ruedas, debes saber, que así como es tu compañera de ahora en adelante, también se puede convertir en tu enemiga si no tomas en cuenta ciertas medidas. Primero que nada, al pasar periodos prolongados en la silla de ruedas, eres propenso a sufrir de escaras: una lesión en la piel que se produce porque tu piel se queda «aprisionada» entre el hueso (se producen en las áreas donde más sobresalen), y la lona de la silla de ruedas; cuando te sientas poco tiempo, no hay problema, pero al estar demasiadas horas, la piel (y músculo) se muere, en un proceso llamado necrosis, que va haciendo que la escara se forme de dentro hacia afuera.

Hay cosas que te hacen más propenso a tener escaras:

Las acciones mecánicas sobre los glúteos: arrastrarse, saltar sobre ellos, estar sobre superficies duras y que no son muy flexibles, o con poca circulación.

Limitado control de esfínteres: si la persona continuamente está mojada debido a la orina (así use pañal), o si pasa largos periodos sin limpiarse luego de defecar.

Escaso movimiento: si estás en silla de ruedas por una lesión medular u otra condición que no te permita ponerte en otras posiciones con frecuencia, estás en mayor factor de riesgo.

Poco tono muscular o grasa: con el paso del tiempo, la cantidad de músculo en los glúteos, o la grasa se va reduciendo, haciendo que los huesos se sientan más cerca de la piel y se presenten lesiones con más facilidad.

Tiempo largo en silla de ruedas: lo anterior no importa mucho, si pasas en otros lugares, pero si solo pasas sentado en la silla, debes tener cuidado.

¿Entonces qué cojín necesitas? Bueno, según lo expuesto anteriormente, tienes varias opciones:

Cojines de espuma (memory foam y otros similares): Son «el nivel básico» de protección, úsalos si no pasas mucho tiempo sentado en la silla, si puedes mantenerte seco, o si te cambias de posición con frecuencia; son muy económicos. Estos cojines tienden a deformarse con el tiempo, y con el paso de las horas, hacen que las áreas de más contacto se calienten bastante.

Cojines de gel: son un poco mejores, tienen una bolsa llena de silicona líquida, que provee amortiguación cuando se está sentado. Se calientan menos, pero son mucho más pesados, más propensos también a que se rompan. Pueden ser útiles para personas en silla de ruedas que controlan esfínteres y que se cambian de posición cada cierto tiempo, o que alternan acostándose o poniéndose de pie.

Cojines de aire: el mayor grado de protección, siempre y cuando sean de perfil medio a alto (de 5 cm o más de altura); útiles para usuarios que no controlan esfínteres, o que casi no cambian de posición, y que están mucho tiempo en la silla de ruedas. Son más frescos porque permiten la circulación de aire. Los de perfil alto se aconsejan también para pacientes que se están recuperando de escaras usando parches.

Cojines de panal de abeja: Son los más nuevos en los estudios, hechos de silicona y otros materiales similares, han demostrado ser tan efectivos como los de gel y los de aire de perfil bajo, superando a los de espuma. Son mucho más frescos y livianos, aunque pueden tener precios superiores a estos últimos; pueden usarlos usuarios con un riesgo de bajo a moderado en las escaras. También tienen la ventaja que no se pueden pinchar como los de aire.

Entonces, al final, la decisión es tuya, pero debe ser en base al riesgo que tienes para las escaras, para que así no hagas un doble gasto, y ahorres ese dinero en otras cosas que igual demanda la discapacidad.