A partir del 2004 en Ecuador, mediante la Ley de Régimen Tributario Interno, se puede exigir en el país la devolución de IVA para adultos mayores y personas con discapacidad. El cálculo del monto máximo de la devolución, viene de dos salarios básicos, multiplicados por el 15% que es el valor del impuesto. Es decir, que para 2026 (con un salario básico de USD 482, es de USD 144,6); esta es una acción afirmativa necesaria, ya que las personas en esta etapa de la vida, y con una condición limitante, tienen gastos propios de su estado.
Mientras que los adultos mayores pueden recibir el monto máximo, los que tienen una discapacidad reciben la devolución de acuerdo a una tabla: Solo quienes tienen del 85% al 100% de discapacidad certificado, pueden reclamar el monto máximo; los que tienen entre 75 y 84% reciben un 80%, y así va bajando, hasta que quienes tienen entre un 30 y 49% solo reciben un 60% (para el año 2026, serían USD 86). Los que tienen menos de eso, ya no reciben este beneficio.
La devolución del IVA, no aplica para todos los gastos, originalmente era para facturas que fueran por concepto de vestimenta, vivienda, salud, alimentación, educación, comunicación, cultura, deporte y transporte; sin embargo, esto se redujo a partir de enero del 2026, a cinco categorías: alimentación, vestimenta, salud, enseñanza y construcción. Dejando por fuera rubros como la gasolina, transporte, comunicación y cultura.
Cuando la persona es menor de edad, las facturas se deben hacer a nombre del beneficiario, ya que el SRI es tajante, en lo que respecta a la devolución, solo aplica para gastos personales; no deben salir a nombre del tutor. Para quienes recién sean certificados, pueden pedir un retroactivo de hasta 5 años, siempre y cuando estén dentro de las categorías que contempla la ley. El trámite se debe hacer de forma presencial la primera vez, pero luego de eso, se realiza directamente en la página del SRI con el usuario y contraseña de quien pide el beneficio.
Cabe añadir que Ecuador, aunque no es el único país donde existe devolución de IVA, en muchos otros ese beneficio está más enfocado a temas de rehabilitación, salud y ayudas técnicas. Incluso, en varios casos el descuento se aplica directamente al momento de la compra, sin tener que pedirle nada después a la autoridad tributaria. En ese sentido, esta devolución también ayuda a reducir un poco la inequidad social y apoya, como decimos acá, “para las colas”, sobre todo a quienes no reciben ningún bono o ayuda directa del gobierno, pero tampoco ganan lo suficiente como para cubrir todo lo que implica vivir con una discapacidad.
Por Aquiles Valarezo